Canelones con Paraguay, Montevideo

Uno de los grandes amigos que dejamos en Alicante, Víctor, ya había estado en Latinoamérica hace un par de años, y su primer mes lo pasó junto a su primo en Buenos Aires, concretamente en el barrio de San Telmo, de donde según él, apenas salió algún día. Alberto y yo pensamos que debía de merecer la pena e hicimos una visita por la mañana, a ver que tal estaba. Lo cierto es que Victor solo debió  emplear su tiempo en Argentina en bares y en fiestas, porque nosotros no le encontramos ningún atractivo especial, seguramente porque no tuvimos la oportunidad de ver la Feria de San Telmo, que solo está los domingos, ni de visitar el ‘Bar del Alemán’, donde nuestro amigo se había pegado sus mayores….risas.

Monumento a Eva Perón (Evita)

 Después de ver otras zonas como La Recoleta (totalmente diferente al resto de la ciudad) o los bosques de Palermo, utilizamos el último día en Buenos Aires para ver Tigre, un pueblo turístico con encanto situado a una hora de distancia en tren de la capital argentina. Nos habían pintado muy bien el lugar, así que nos decepcionó un poco. Dimos un paseo en barco por el delta del Rio de La Plata que nos hizo sentirnos como ‘jubiletas’ de la tercera edad. Yo tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no dormirme, mientras que Yaiza y su hermana Ivonne cayeron de forma irremediable. Las vistas no eran para nada despreciables pero supongo que el ruido del barco y el cansancio acumulado hicieron mella en nosotros. Allí además descubrimos que a orinar lo llaman ‘uno’ y a lo otro lo llaman ‘dos’, lo que nos hizo bastante gracia.

Imagen de Tigre

 

Imagen de Tigre

El ritmo que llevábamos era bastante fuerte, y la misma noche que volvimos de Tigre cogimos un autobús a Montevideo (Uruguay). Elegimos viajar de noche para ahorrarnos el alojamiento en un hostal. El colectivo, como así lo llaman aquí, era bastante cómodo, con asientos que se reclinaban casi por completo, de forma que no habría sido difícil dormir un poco si no hubiera sido por la policía argentina y sus ‘rigurosos’ controles aduaneros. La noche iba a ser movidita, aunque aún no lo sabíamos. Poco antes de llegar a la frontera, a los cuatro nos vino un olor a marihuana bastante fuerte e inequívoco. Yaiza ya nos había advertido de los exhaustivos registros durante sus viajes en bus y de la locura que significaba llevar algo de hierba en los trayectos. Al paso por la aduana, a eso de las 3 de la mañana, nos hicieron bajar del autobús para mostrar nuestro pasaporte, nada fuera de lo normal, si no hubiera sido porque a los cinco minutos nos volvieron a hacer bajar con todo nuestro equipaje para ser registrados dentro de las oficinas de la gendarmería argentina. Una nueva ráfaga de marihuana nos llegó procedente de alguna maleta. Teníamos muy claro que había droga en algún lugar del autobús pero no sabíamos de quién. Y si nosotros lo teníamos claro, la policía lo tenía que saber también. Después nuestra conclusión unánime fue que todo formaba parte de un ‘paripé’, y que nuestro registro, bastante ligero por cierto, era solo una excusa para tener a todo el pasaje fuera del bus y poder supuestamente ‘trapichear’ con el cargamento. Digo lo de supuestamente porque prefiero no pillarme los dedos, pero blanco y en botella….

 

A los dos kilómetros de pasar la frontera el autobús hizo una parada en una estación de servicio, pero no para repostar, sino para realizar la entrega de las ‘flores’ como llaman aquí a la marihuana. Resultó que las ‘flores’ eran de los conductores, que aprovechaban su viaje nocturno para sacarse un extra. Tras la rápida parada, los cuatro ‘mochileros’ escuchamos la conversación entre los dos conductores en la que hablaban supuestamente de los negocios con la policía para poder pasar el cargamento de un país a otro: “Antes se conformaban con menos, ahora se quedan el 30%…”.

En Montevideo

 

De ese viaje poco más hay que resaltar, excepto algo curioso que me pasó al principio del trayecto. Es verdad que la vida a veces te da lecciones, y esa noche tuve una algo graciosa, sobretodo para mis 3 compañeros de viaje. La misma tarde antes de partir hacia Montevideo, estuve hablando con Ivonne sobre su claustrofobia y le dije que no entendía muy bien a la gente que la padecía. Supongo que por hablar, me quedé encerrado un rato en el baño del bus que nos llevaba a Uruguay. Después de orinar me dí cuenta que la puerta no se abría, así que comencé a golpear la puerta a ver si alguien se daba cuenta. Nadie del pasaje se dignó a ayudarme, hasta que mis compañeros se percataron que algo me pasaba. La respuesta del conductor fue un simple: “Que quieres que haga…”, o algo así, según me contó luego Yaiza. Al rato conseguí salir, por supuesto, y aunque no fue agradable, por lo menos sirvió para que Alberto, Yaiza e Ivonne se echaran unas buenas risas a mi costa y para que yo me diera cuenta de lo que siente un claustrofóbico. Mi frase de auxilio: “¡¡¡Estoy aquí….¡¡¡¡” ha sido recordada más de una vez durante este viaje, pero ahora suena gracioso.

Buscando hostal en Montevideo

 

 En Montevideo estuvimos un par de días, con poco que resaltar, salvo que allí se me ocurrió el título de mi blog. Después de conseguir alojamiento en un hostal internacional, bastante apañado por cierto, preguntamos por los sitios que merecía la pena visitar, y una de las direcciones de la ciudad que nos indicó la chica de la recepción fue el cruce de la calle Canelones con Paraguay. No sé porqué pero el nombre me hizo muchísima gracia. Imagino que el cansancio esa mañana nos hizo desvariar un poco y reírnos de cosas absurdas a simple vista. El caso es que elegí ese nombre para mi blog, ya que tampoco quería comerme demasiado la cabeza con el título y por lo menos esa dirección me hizo reir un rato. La capital de Uruguay no es especialmente bonita ni tampoco fea. Es una ciudad grande más. Nos dimos un paseo por uno de los mercados más grandes de Latinoamérica, si no el que más, y también otro paseo por la costanera, donde nos impresionó la inmensidad del Río de La Plata. Yaiza tiene razón, después de ver los ríos de aquí, la concepción que uno tiene sobre ellos cambia radicalmente. Nos dio para hacer buenas fotos.

 En un mercado de Montevideo

Los dos días que estuvimos en Montevideo nos sirvieron para darnos cuenta de una cosa, y es que los uruguayos son una gente super amable. Las encargadas de nuestro hostal eran de los más simpáticas, y fueron varias las personas con las que nos cruzamos que nos demostraron su hospitalidad. Incluso en alguna ocasión nos advirtieron por la calle de llevar con más precaución la cámara de fotos ante posibles tirones. Aunque lo cierto es que nunca tuvimos ninguna sensación de peligro.

En la costanera de Montevideo

Rio de la Plata

 

 

Otra de las anécdotas fue protagonizada por Ivonne. No he hablado mucho de ella, pero es una chica que aparenta tener menos años de los que tiene (No voy a decir cuántos tiene por educación) y por decirlo de una manera suave, no está acostumbrada a vivir sin ciertas comodidades de las que un mochilero no suele disfrutar. De los cuatro integrantes del viaje es la única a la que no conocía, y la primera impresión que te da, es que es una chica ‘pija’, y seguramente lo sea. Es obvio que todo es relativo y que depende de con quien se compare. Si la comparo conmigo, se diría que es ‘pija’, pero si la comparo con Carmen Lomana, es una chica normal. Lo que es verdad, y Alberto y yo nos hemos dado cuenta con el paso de los días, es que es muy buena gente y que tiene un gran corazón además de tener un gran sentido del humor. Nos hemos reído mucho con ella. Es capaz de perder unas gafas Rayban en algún momento del viaje, comprarse otras casi idénticas a la mañana siguiente y encontrar otras gafas Raybane, parecidas, pero no las suyas, en la habitación del hostal de Montevideo. Ella dice que “no es pija, si acaso mala acostumbrada”.

La antigua puerta a la ciudadela (Montevideo)

De la capital de Uruguay teníamos que pasar de nuevo por Buenos Aires, de forma inevitable, para llegar a Posadas. Yaiza nos contó su ejemplo de que Buenos Aires es un pulpo por donde tienes que pasar sí o sí para ir a cualquier otra región del país. Los dos chicos y las dos chicas decidimos separarnos para el camino de vuelta, por motivos económicos. Ellas tomaron el Buquebus, que les dejaba en la capital argentina en unas cuatro horas aproximadamente, y nosotros optamos por la opción bus (bastante peor) para pasar la frontera. Confiábamos esta vez en un viaje sin sobresaltos, nada más lejos de la realidad. Ser europeo en Latinoamérica no te aporta muchas ventajas, a excepción de las económicas, y vaya si lo comprobamos. En la aduana la Policía argentina hizo bajar a cuatro personas del autobús, nosotros entre ellas. Tras pasar nuestras mochilas por el escáner y certificar mi insulino-dependencia, registraron nuestro equipaje de mano minuciosamente y nos hicieron un pequeño interrogatorio, primero por separado y luego al mismo tiempo. Hasta nos preguntaron por nuestra escala en Caracas, lo cual tuvieron que comprobar en su basa de datos, imagino. Debe ser que les extraña que un español fuera a estudiar a Misiones, ya que me preguntaron varias veces por eso. A mi por lo menos me dejó cierta bronca, que dirían los argentinos, pero se me pasó poco después cuando nos pusieron una peli de Hanna Montana. Desde luego no era una película muy apropiada para un colectivo en el que el más joven tenía 25 años, pero menos da una piedra, ¿no?. Lo que cuenta es que llegamos a tiempo para pillar el siguiente bus a Posadas con las chicas, un bus que no se olvidará facilmente.

Anuncios

2 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

2 Respuestas a “Canelones con Paraguay, Montevideo

  1. José Alberto

    Estás haciendo unas mágníficas crónicas del viaje. Cuando se acaba hace que te quedes con ganas de más, así que no seas vago y ves escribiendo para ponerte al día. Además es una buena práctica para un periodista.

    Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s